Si queremos que los clientes entren, deberemos montar bien el escaparate para llamar su atención. Es esencial que la luna del escaparate esté limpia y que no haya polvo ni suciedad. El escaparate tiene que estar bien organizado y contener los productos más demandados. Es un error colocar productos minoritarios o con poco público porque a la mayoría de transeúntes le pasará desapercibido el negocio. También es importante tener en cuenta la estación del año y las festividades, así como las nuevas tendencias. Incluso para los tipos de maniquíes hay modas.

El escaparate y el interior de la tienda tendrán que seguir un tema y ser coherentes. Una vez dentro, el visual merchandising de la tienda es un arma muy importante para conseguir que el cliente compre. Si el escaparate es importante, el mobiliario del interior de la tienda también lo es. Tiene que seguir la imagen de marca, reforzar y ayudar a exponer los productos. Desde expositores a mostradores, todas han de ser coherentes con aquello que se está vendiendo.

Los productos han de estar bien colocados, de forma que sean más accesibles aquellos que más interesen vender, que las novedades y las ofertas estén claramente expuestas. También es importante colocar productos por familias. En las tiendas de ropa encontramos todas las prendas para un estilismo sugerido cerca, rodeada de posibles alternativas. Los básicos, tanto si hablamos de una tienda de alimentación como una de ropa, han de situarse al final de la misma. De esta forma, la mayoría de clientes recorren todo el local para ir a por ellos. En las cajas o cerca de ellas se suelen colocar productos de última hora o de compensación.

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